Lillian Guerra
Cartas de una cubana a su país
10 de octubre
"Año de la Liberación"
Querida Nación Mía:
Espero que al recibo de éstas líneas
estés bien de salud
e interesada en saber
como me encuentro
al no estar cerca de tí
abrazada y cobijada
tranquila y acomodada
sino suelta de la jaula
que es tu querer
de madre y de padre
libre del compromiso
que es el saber
que tu hija se ha vuelto
rebelde y cimarrona
emocional y llorona
triste y quejona
por no tener
casa propia
uniforme que pegue
botas de tacón
sombrero de mambí
blusa blanca
o pañoleta roja
y estar aquí
entre los puentes
del saber y el deber.
Tu hija que mucho te quiere
y pronto te verá
Patria
1 de enero
"Año de la Revolución"
Querida Nación Tuya:
Espero que entiendas
como me haces sentir
sensual y no penosa
erizada y rabiosa
erótica y golosa
de consumir tus mangos
de inhalar tus esencias
de disfrutar tus calores
como la última vez que te ví
y me acosté en la arena de tu orilla
a recibir las lenguas de tus mares
que son tu cuerpo propio
no de madre sino de mujer
que me arrastra bajo las olas
que me arranca de la cama
que es mi complicidad
con el destierro.
Tú me haces escuchar
la voz del pasado
tomar las aguas del presente
vivir los aires del futuro
para eliminar el destierro
y vivir por dentro
la isla y sus encantos
el campo y sus batallas
la nave y sus odiseas
para saber
¿quienes somos?
(tú y yo)
si familia o amantes
creadoras o fabricantes
del sueño que es Cuba
que soy yo
que eres tú
que somos
las dos
y no somos
ninguna.
Tu amor que siempre está en tí
y pronto te besará
Patria
Sin fecha
"Año de la Bendición"
Querida Nación Nuestra:
Tú me haces sentir
el relámpago que siente la piel al ser cortada
el dolor que siente la virgen al ser entrada
la sorpresa que siente la mañana al ser alumbrada
cada vez que sale el sol
y se levanta de las sábanas
verdes y suaves del colchón
que es tu cuerpo
donde late el corazón
de la mulata y el pasado
donde canta el bolero
de la trigueña y la historia
donde suspira la negra y la memoria
rápido y profundo
antes de regresar
al centro del bosque
donde empieza Cuba
cerca del mar
lejos de la Habana
fuera del alcance
de los amos y los reyes y los piratas
a donde huían los esclavos
para hacer el amor
para tocar el tambor
para saborear el calor
para secarse el sudor
que derramaban
al construir e imaginarte
a tí
nuestra nación.
Tú me haces sentir
como la flor que acaricia
la navaja antes de morir
y la culpa que siente la navaja
en su afán de cumplir
su razón de ser
la misión de vivir
fuera de la naturaleza
y dentro de la gaveta
que es este país
que es este alma
cuando no te visita
no te ama
no te ve.
Sin tí
yo no soy
sin mí
tú no serías
lo que eres
y serás
(por siempre):
mi país.
Una ciudadana sin residencia permanente
que solicita aprobación de visado
Patria
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